CUADERNOS DE VIAJE - HIGHWAY 61, THE BLUES HIGHWAY

Vol. 1 Memphis - Tennessee





Corría una tórrida mañana del verano de 2017 cuando salíamos de la antigua

discográfica Sun Records, más felices que unas perdices con lo que acabábamos de ver

allí, el mejor museo de la música posible. Un pequeño edificio de dos plantas en el que

parece que no ha pasado el tiempo. Lugar de peregrinaje de Bluesers, Rockers y

amantes de la música en general. Sun Studios primero, Sun Records después, fue el

antiguo estudio de grabación del visionario Sam Phillips, allí donde pasaron y grabaron

los grandes de la música: Elvis, Howlin’ Wolf, B.B. King, Johnny Cash... Un verdadero

tesoro.

La noche anterior había sido larga en la ajetreada Beale Street, otro epicentro

mundial del Blues y actual centro de diversiones de moteros con chupas de cuero y

nostálgicos y frikis del Blues como nosotros. Hacía un sol de justicia, Memphis en

agosto no es que digamos una ciudad muy fresca. Con un par de souvenirs en mano

solo quedaba que subirse al Ford automático que habíamos alquilado, poner en

marcha a tope el aire acondicionado para aliviar el calor y la resaca, y arrancar hacia la

próxima parada, la última para el malogrado pastor bautista y activista Dr. Martin

Luther King, el 450 de Mulberry Street, el Motel Lorraine, lugar donde fue asesinado

un 4 de abril de 1968 y actual National Civil Rights Museum. Sobrecogedor. Sobre todo

cuando, después de haber visto las atrocidades que se han cometido contra el pueblo

afroamericano desde los tiempos de la esclavitud hasta los cercanos años 60, entras a

un espacio donde se reproduce en bucle el discurso íntegro que hizo en Washington en

1963, aún con leyes segregacionistas en varios estados, ante más de 200.000 personas,

y su célebre I have a dream.

Se hacía tarde y, aunque no teníamos el estómago para muchas fiestas, Bárbara

propuso de tomar algo fresquito y zampar algo a la vuelta de la esquina, en el Arcade

Restaurant, cafetería típica yankee donde Elvis Presley llevaba a sus ligues antes de ser

extremadamente famoso. Y, curiosamente, sin quererlo, nos sentamos en la mesa que

solía frecuentar él, la más cercana a la puerta trasera por si tenía que salir corriendo

acosado por sus fans. Cosas de la fama y del Rock…

Una vez probados los batidos ricos en calorías que tomaba El Rey del Rock decidimos

poner rumbo, esta vez con Patri al volante y yo al cargo del GPS, hacia el Delta del

Mississippi por la legendaria Highway 61, o también conocida como Blues Highway.

To be continued...


Miguel A. Cruz