CUADERNOS DE VIAJE - HIGHWAY 61, THE BLUES HIGHWAY

Vol. 2 The Crossroads


A bordo de nuestro Ford de alquiler y tatareando los hits que sonaban en la emisora local íbamos dejando atrás Memphis, no sin antes pasar por un montón de desguaces, casas de compra-venta, talleres, y demás negocios del sector del automóvil, por la Highway 61, esa carretera Interestatal que recorre Estados Unidos de norte a sur, o de sur a norte según se mire, de Nueva Orleans hasta Wisconsin, casi siempre pegada al río Mississippi. Debido a ese recorrido, el más habitual de las grandes migraciones de los sureños hacia las ciudades del norte a principios del siglo pasado y porque pasa por en medio de la conocida región del Delta, se la bautizó hace años como The Blues Highway.

Más que una carretera era una soporífera autovía recta de dos carriles por sentido así que decidimos darle más emoción al asunto y nos desviamos por la Old Highway 61, mucho más entretenida, con curvas, asfalto hecho añicos por los tractores, más próxima al río y con un paisaje sin duda más interesante. Entre campos de cultivo íbamos recorriendo pequeñas aldeas, graneros, chozas construidas de cualquier manera… siempre con la vasta presencia del Mississippi a nuestra derecha. Ya nos habíamos adentrado en la región del Delta, en el estado del Mississippi, una de las regiones más pobres dentro de uno de los estados más pobres de EEUU, de población prácticamente afroamericana y muy humilde; la América profunda. Nos sorprendió el lamentable estado de muchos hogares de los que vimos, construidos de cualquier manera o bien medio cayéndose. Eso sí, se respiraba tranquilidad, sosiego, paz.


Después de un rato combinando lo pintoresco de la Old Route, la practicidad y la velocidad de la nueva Highway 61 y previo stop necesario en el Blue and White Restaurant, donde degustamos las delicias de la cocina sureña, llegamos a nuestro destino: Clarksdale. Conocida como la capital del Delta Blues, fue en su día hogar de numerosos músicos de Blues y allí es donde se halla el famoso Crossroads, el cruce de caminos más famoso de la historia de la música.

Ya que estábamos cerca, el Crossroads está a las afueras de la ciudad, en la intersección de las carreteras 61 y 49, y debido a nuestra excitación por lo místico del lugar, decidimos no esperar más y fuimos a ello.

Según cuenta la leyenda, el bluesman Robert Johnson vendió allí su alma al mismísimo Diablo para ser el mejor guitarrista de todos los tiempos. Cabe señalar que no fue él quien vendió esa leyenda, como si hicieron otros, sino que fue posterior a su muerte cuando se le atribuyó, en gran parte por las letras de su canción Cross Road Blues. Aparcamos al lado de un puesto de Hot Dogs y bajamos del coche para ver si nos encontrábamos con el espíritu de Robert Johnson, con el Diablo o con algo similar. Obviamente lo único que vimos es una horrible estatua en forma de guitarra conmemorativa en el lugar señalado y cientos de coches y camiones siguiendo su ruta diaria.

No pasamos más de 5 minutos allí, se hacía tarde, las 4 fotos de rigor y arrancamos el vehículo dirección al Shack Up Inn, unos curiosos bungalows donde íbamos a pasar la noche en unas antiguas plantaciones de algodón, las Hopson Plantations.

To be continued…


Miguel A. Cruz